Los deportes que más han crecido en popularidad en la última década

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Los deportes que más han crecido en popularidad en la última década

En los últimos diez años, los deportes que más han crecido en popularidad no son los que dominaban la televisión en 2010. Los datos de audiencia, membresías de clubes y búsquedas en línea cuentan una historia diferente: disciplinas antes marginales han superado en crecimiento porcentual a fútbol y baloncesto combinados. Este análisis examina qué fuerzas impulsaron ese cambio y cuáles son los deportes que encabezan la lista según métricas verificables, en línea con lo documentado sobre deportes que más han crecido en popularidad durante este período.

El pádel: de nicho europeo a fenómeno global

El pádel es probablemente el caso más documentado. En 2012, el número de jugadores federados en todo el mundo rondaba los cuatro millones, concentrados casi en su totalidad en España y Argentina. Para 2024, la Federación Internacional de Pádel reportaba más de 30 millones de practicantes en más de 90 países. El crecimiento no fue lineal: hubo un salto pronunciado entre 2018 y 2023, impulsado por la cobertura mediática y la apertura de instalaciones en ciudades donde el tenis había sido históricamente inaccesible por coste o espacio.

Lo que diferencia al pádel de otros fenómenos deportivos pasajeros es que el crecimiento se tradujo en infraestructura real. Las pistas se multiplicaron en Europa central y del norte, mercados que hasta 2015 apenas conocían el deporte. En Suecia, el número de instalaciones pasó de 400 a más de 4.000 en menos de siete años. Esto no se explica solo por la moda: hay una barrera de entrada baja, el aprendizaje básico es rápido y la dimensión social del juego encaja con el tiempo libre de adultos de entre 30 y 55 años.

El pickleball y el mercado norteamericano

Si el pádel fue el rey en Europa, el pickleball reclamó ese papel en Estados Unidos. En 2019, la Sports & Fitness Industry Association registraba alrededor de 3,3 millones de jugadores en el país. En 2023, esa cifra superó los 13 millones, convirtiendo al pickleball en el deporte de más rápido crecimiento en Estados Unidos por tres años consecutivos. El deporte llegó a las comunidades de jubilados en la década de 1980, pero la pandemia de COVID-19 actuó como catalizador inesperado: las canchas se podían montar al aire libre con facilidad, el equipamiento era barato y las reglas eran sencillas.

La cobertura mediática siguió a los números. Major League Pickleball recaudó inversiones de figuras del mundo del entretenimiento. La Liga Profesional comenzó a transmitir partidos en ESPN. Este ciclo de atención mediática generó más jugadores, que a su vez generaron más atención. Es el mismo mecanismo que explica el auge del surf y el skateboard cuando estos deportes fueron incluidos en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Las artes marciales mixtas: de prohibidas a masivas

En 1996, un senador estadounidense describió las MMA como una práctica inaceptable y presionó para prohibirlas. Hoy, el UFC es la organización de deportes de combate más valiosa del mundo, con valoraciones que superan los 12.000 millones de dólares y eventos que llenan estadios en todos los continentes. El crecimiento en popularidad de las MMA entre 2005 y 2024 es uno de los más dramáticos en la historia del deporte moderno.

Detrás de ese giro hay una estrategia deliberada. La organización reformó sus reglas, negoció transmisiones primero en cable y luego en plataformas de streaming, y cultivó narrativas en torno a sus peleadores que iban más allá del resultado del combate. La irrupción de Conor McGregor como fenómeno mediático entre 2014 y 2017 amplificó el alcance del UFC hacia audiencias que nunca habían visto una pelea de artes marciales mixtas. No fue una casualidad: fue producto de una gestión de marca calculada.

El ciclismo urbano y el gravel: popularidad sin estadios

Hablar de crecimiento deportivo implica mirar más allá de los estadios. El ciclismo, en sus modalidades urbana y de gravel, ha multiplicado su base de practicantes sin generar la misma cobertura que el pádel o las MMA. En España, la venta de bicicletas aumentó un 65% entre 2019 y 2022. En Francia, el Plan Vélo del gobierno impulsó más de cuatro millones de nuevos ciclistas en tres años. En Colombia, las ciclovías dominicales de Bogotá reúnen cada semana a más de 500.000 personas.

El gravel —ciclismo sobre caminos sin asfaltar— emergió como alternativa a las salidas en grupo del ciclismo de carretera tradicional. Las granfondos y los eventos como la Unbound Gravel en Kansas atrajeron a decenas de miles de participantes que no se identifican como ciclistas de competición. Es el deporte de resistencia para personas que rechazan la etiqueta de atleta pero disfrutan del reto físico.

Qué tienen en común los deportes que más crecieron

Al revisar los datos de todas estas disciplinas, emergen patrones claros. Primero, la accesibilidad: los deportes que más crecieron son aquellos con una curva de aprendizaje corta o con infraestructura que redujo el coste de participación. Segundo, la adaptación al contexto postpandémico: muchos deportes al aire libre y de participación individual o en grupos pequeños recibieron un impulso neto cuando los gimnasios cerraron. Tercero, la presencia en redes sociales: el pádel se difundió parcialmente por clips en Instagram, el pickleball en TikTok, las MMA en YouTube.

El fútbol y el baloncesto siguen siendo los deportes con mayor número absoluto de seguidores, pero su tasa de crecimiento es modesta comparada con estas disciplinas. Lo que cambió en la última década no fue el interés en el deporte en general, sino la fragmentación de ese interés hacia disciplinas que antes no tenían voz en los medios masivos. El consumo deportivo, como el audiovisual, se descentralizó.

La próxima década definirá si estos crecimientos se consolidan o resultan ser ciclos de moda. El pickleball ya enfrenta críticas sobre la saturación de instalaciones en algunas ciudades estadounidenses. El pádel tiene pendiente su expansión en mercados asiáticos. Las MMA dependen en exceso de figuras individuales para sostener audiencias. Pero los números de la última década son contundentes: hay deportes que transformaron su posición en el paisaje global, y ese cambio no fue accidental ni pasajero.

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